Plegarias de un amante condenado

Sin proponérmelo la tortura continuada de amarte sobrepasó los límites racionales de mi entendimiento. Con saña, ataste mi alma a tus sentires de papel y sin reparos la dejaste posada en la cima de tu indecisión para que te esperara hasta el último de nuestros días. Jamás habrá peor prisión que aquella que se cumple con voluntad para celebrar el amor aquel que jamás estuvo y jamás volverá.

Siento por las tardes que tu recuerdo se desvanecerá, pero cuando comienzo sonreír esperanzado por la libertad, se redibuja tu rostro campante para recordarme la miseria que deviene de tu ausencia. Parece eterna la impaciencia que me aturde por tenerte aquí, aun sabiendo que nunca fuiste mía. Es amarte un drama pendenciero tan terrible como la inquisición.

Soy quien trata de desatar éstas redes, aunque mis esfuerzos parezcan en vano. Eres tu quien me pidió quererte, aunque partirías antes de haber llegado. Una y mil veces volví desnudo a tu regazo, sin importarme qué pensaría la concurrencia, y desnudo mil veces fui echado sin compasión.   

Quise arrepentirme alguna vez, pero cuando se apuesta el alma no se permiten arrepentimientos. Yo no quise juagar a vivir muriendo, ni tu toparte con mi sombra en tus días venideros, así que te ruego rompamos aquel juramento artífice de éste aplastante sortilegio. Desata, así sea con indiferencia, mis manos de tu espalda y como una caridad devuélveme la paz que me arrebata tu fallida presencia.

Desaparece de mis sueños como la lágrima que se seca al terminar la mejilla. Desdibuja de nuestros lienzos tu figura, borra de nuestra historia tus líneas, vuelve a la lejanía donde yacías cuando mis ojos te encontraron aquella tarde abúlica de otoño.

Ya no te pido que te quedes, mucho menos que me quieras, solo que enfiles tu barca lejos de mis riberas tanto como puedas…. Devuélveme la vida, que yo daré tranquilidad a tu conciencia negándome a seguir amándote. 


#ElTrovador
08/11/10

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