La escena del crimen

Pasaban las 9:00 AM cuando mi cuerpo cayó sin vida en medio de la habitación, aún sin aire me resignaba a creer la última imagen que mis ojos lograron capturar. Yacías allí frente a mi, con las manos ensangrentadas y una sonrisa displicente dibujada en el rostro.

Nunca me gustaron los domingos, aquel no fue la excepción. Rodeaste mi humanidad con precaución y hasta lograste mentir un par de veces más antes de disparar. Pareció aquello una emboscada perfecta de la que nunca me quise enterar.

Pocas horas antes dormías a mi lado, sin rastro alguno de arrepentimiento previo. Yo te observé hasta el amanecer, como siempre, y cerré los antes de tu despertar. Esperé con ansías el día aquel para amarte con desenfreno antes del atardecer, pero ni siquiera logré respirar hasta el mediodía.

Guardamos silencio antes que me desplomara, supongo rendimos tributo a mi estupidez y agasajamos tu astucia. No tardó mucho antes que llegaran otros a la habitación, por fin una lágrima quiso rodar por tu mejilla, pero un “no quise hacerlo” apresurado, detuvo tu llanto.

Entonces aquello comenzó a parecer un circo, algunos reían otros lloraban, y tu haciendo gala de tu elocuente histrionismo, juraste visitar mi tumba a diario. No dejabas de mirar mi cuerpo tendido, quizás pensaste que una vez más despertaría, pero no, no desperté.

Nunca visitaste mi tumba, nunca la visitarás. Nunca lloraste al notar mi ausencia sobre la cama, no llorarás. Nunca bebiste de mí como decías hacerlo, nunca lo harás. Nunca me amaste como llegaste a confesar, nunca me amarás.

Así, como el “te amo” que la ola borra de la arena, mi sangre se borró del tapete y sólo quedan tus huellas esparcidas por la escena del crimen para remembrar que en tus manos encontré quimérico querer y mi propia muerte.  


#ElTrovador
28/09/2010

1 Opniones:

Gustavo alias soyotuel en Gdar dijo...

Me gusta la fuerza y veracidad de tus descripciones, Andrés, y también cómo estas características se equilibran con ese toque que pones entre líneas de belleza, romanticismo y sensibilidad, entre las demás energías que la situación despierta en tus personajes.

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