“...Y sin aviso y sin protesto recorriste mi piel con saña encendiendo mi alma con aquella caricia suave como el algodón y recia como la caña. Precisa como la araña, que viuda era y viuda mata, apagaste mis alarmas con tus manos certeras llenas de pasión y mucha maña... No te marches ahora que mi alma siente, no te marches que sin el toque de vos la carne duele...”
26/JUL/2011
(Caracas, VE)
#ElTrovador

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